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Uros / Uros

1.200,00 Rebajado

Acrílico sobre tablero.
Acrylic on board.
122 x 70 cm.

La obra sitúa al espectador en un territorio donde el tiempo se pliega. No es solo un paisaje invernal cercano a la sierra de Atapuerca, sino un espacio cargado de memoria profunda, donde lo contemporáneo convive con una evocación del Paleolítico. En ese contexto —el de Paleolítico vivo, con animales que remiten a un pasado remoto— la escena adquiere una dimensión que trasciende lo descriptivo.

El camino, marcado en la nieve, introduce la huella humana: es presente, tránsito, mirada. Pero a ambos lados, lo que emerge pertenece a otro tiempo. Los uros, compactos y oscuros, ocupan el espacio con una quietud que no es pasiva, sino consciente. No reaccionan: sostienen su lugar.

A la derecha, el grupo se agrupa con una presencia casi frontal, estableciendo una relación directa con el espectador. Pero es en el otro lado del camino donde la escena se carga de una tensión más sutil: un uro, casi confundido con el paisaje por la nieve que lo cubre, irrumpe con su mugido. No lo vemos de forma inmediata, pero su llamada atraviesa la composición. Es un sonido imaginado que activa la escena, un vínculo entre los animales, una señal que rompe el silencio.

Ese detalle, casi oculto, transforma la lectura: el paisaje deja de ser estático para convertirse en espacio de comunicación, de llamada, de respuesta. Lo que parecía quietud es, en realidad, un equilibrio en movimiento.

El color, contenido y frío, refuerza esa sensación de suspensión. Blancos, grises y azules construyen una atmósfera donde todo parece ralentizado, mientras las masas oscuras de los animales anclan la escena en lo físico, en lo terrenal.

Uros no es solo la representación de un lugar,
sino la coexistencia de tiempos.

Un instante donde el ser humano observa,
pero no domina,

y donde, en medio del silencio,
una llamada ancestral
sigue recorriendo el paisaje.

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