Corzos en la nieve 1 / Roe deer in the snow 1
Acrílico sobre tablero.
Acrylic on board.
160 x 90 cm.
Un claro invernal se abre como un susurro. La nieve, extendida en capas azuladas y violáceas, no es solo paisaje: es silencio visible. Los troncos oscuros, casi negros, se elevan como columnas antiguas, marcando el ritmo vertical de la escena y contrastando con la delicadeza del suelo nevado. Entre ellos, la vida irrumpe con timidez: los corzos aparecen detenidos en ese instante frágil en el que la naturaleza y el ser humano se reconocen sin invadirse.
La paleta fría —azules, lilas y grises— envuelve la composición en una atmósfera de quietud casi onírica, mientras los toques cálidos de rojos y ocres, dispersos en hojas y matorrales, actúan como latidos de calor en medio del invierno. No es un invierno hostil; es un invierno contemplativo, luminoso, lleno de matices que invitan a detener la mirada y respirar hondo.
Desde una lectura curatorial, la obra captura el tema clásico del encuentro inesperado: el ser humano como visitante efímero frente a la permanencia del bosque y la inocencia alerta de los animales. No hay dramatismo, sino reverencia. El espectador ocupa el lugar del caminante que asciende y, de pronto, se descubre observado por quienes pertenecen verdaderamente al lugar.
En clave poética, el cuadro habla de ese segundo suspendido en el que el mundo se detiene. Los corzos no huyen aún; el caminante no avanza. La nieve amortigua los pasos y también el tiempo. Es un diálogo sin palabras, una respiración compartida entre especies.
Podría describirse como una pieza ideal para quienes buscan serenidad y profundidad emocional en un espacio interior. Su gama cromática transmite calma y frescor, mientras los detalles cálidos aportan vida y equilibrio visual. Funciona especialmente bien en estancias luminosas, estudios creativos o salones donde se desee introducir una sensación de amplitud, naturaleza y silencio elegante.
Es una obra que no solo decora: invita a entrar. Cada mirada descubre un matiz distinto en la nieve, una nueva historia en la distancia entre los árboles, un leve movimiento en los corzos. Un paisaje que no se agota, que respira con quien lo contempla.