Caminata con la Cábala / Walk with the Kabbalah
Técnica mixta sobre papel
Mixed media on paper
100 x 81 cms
La obra se presenta como un territorio de múltiples capas donde lo visible y lo simbólico se entrelazan sin jerarquía. No es un paisaje que se contempla de una sola vez: se lee, se descifra, se recorre como un sistema de signos.
En el primer plano, la roca que insinúa el perfil del dictador Franco introduce una dimensión histórica concreta, una memoria petrificada que permanece integrada en el terreno. No es un elemento aislado, sino parte de un paisaje que acumula tiempos, ideologías y huellas. La materia se convierte en testigo.
Junto a ella, en el punto donde la esfera amarilla toca el suelo, aparecen los dos dinosaurios enfrentados, los opuestos. Su presencia activa la idea de oposición primordial, de fuerzas en tensión que no se anulan, sino que se equilibran. Es el conflicto como estructura del mundo.
En el fondo, coronando la montaña, el rostro del anciano Heropas introduce la dimensión del tiempo. No como una línea, sino como una conciencia que observa y contiene. Su presencia convierte el paisaje en algo vigilado, sostenido por una mirada que lo trasciende.
La estructura del árbol cabalístico articula todo el conjunto, pero no como un esquema estático. Aparece como una emanación pendular, un sistema en movimiento que barre el paisaje, como si oscilara entre distintos puntos de energía, conectando historia, conflicto y tiempo. No ordena desde arriba: atraviesa, relaciona, activa. Es una vibración que recorre la escena y la mantiene en tensión.
Entre estos elementos, los caminantes avanzan. Su recorrido no es neutro: atraviesan un espacio cargado de significados, como si cada paso implicara entrar en contacto con esas fuerzas invisibles que estructuran el mundo. Se dirigen hacia la cumbre, hacia ese lugar donde el tiempo se hace visible, donde la comprensión parece posible.
Caminata con la Cábala no es un paisaje,
es un campo de relaciones.
Un espacio donde todo está conectado,
donde las fuerzas no se detienen,
sino que oscilan,
y donde avanzar
es aprender a leer
ese movimiento invisible
que lo atraviesa todo.